Decenas de personas permanecieron bajo el sol durante horas mientras el acceso al recinto se saturó antes de la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum
Desde temprana hora de este domingo, los alrededores del Hospital General “Dr. Agustín O’Horan” registraron una intensa movilización de personas y vehículos con motivo de la inauguración oficial del nuevo nosocomio, programada para las 10 de la mañana.
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A partir de las 8:30 horas, cuando se permitió el ingreso de asistentes, comenzaron a formarse largas filas en los accesos principales. Familias completas, trabajadores del sector salud y simpatizantes arribaron vestidos en tonos claros y equipados con sombrillas, gorras y termos de agua para soportar las altas temperaturas.
La organización y vigilancia del evento estuvo a cargo de elementos de la Guardia Nacional y personal militar, quienes coordinaron el flujo peatonal y vehicular en la zona. Sin embargo, el estacionamiento habilitado resultó insuficiente y rápidamente quedó rebasado, provocando que numerosos automovilistas buscaran espacio en calles cercanas.
El congestionamiento vial aumentó conforme más vehículos se detenían frente a la entrada principal para dejar pasajeros. Debido a ello, el acceso fue restringido temporalmente y varios conductores tuvieron que maniobrar o retornar ante la imposibilidad de avanzar.
Dentro del recinto, el área destinada para la ceremonia fue dividida en secciones para personal médico, funcionarios públicos, representantes de medios de comunicación e invitados especiales, delimitadas con estructuras metálicas para mantener el orden. A través de bocinas se emitieron instrucciones constantes dirigidas a los asistentes.
Mientras avanzaba la mañana, el número de personas concentradas en el lugar continuó creciendo. Algunas intentaron lanzar consignas para solicitar apoyo o llamar la atención de las autoridades, aunque en ese momento el volumen de la música ambiental aumentó considerablemente.
Para las 10:25 horas, el espacio habilitado lucía completamente lleno. En el exterior aún permanecían decenas de personas bajo el sol sin posibilidad de ingresar, mientras que al interior comenzaron los empujones y discusiones por conseguir un lugar con visibilidad hacia el templete principal, en espera de la llegada de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.




