El hallazgo de un molar con una incrustación de jade en Guatemala plantea que esta civilización no solo empleaba estas piezas con fines estéticos o ceremoniales, sino también para atender problemas de salud bucal

Un estudio encabezado por especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) abre una nueva perspectiva sobre los conocimientos médicos de la civilización maya, al aportar evidencias que sugieren que las incrustaciones de jade en los dientes no solo respondían a motivos estéticos o de prestigio, sino que también pudieron formar parte de tratamientos dentales con fines terapéuticos hace más de un milenio.

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La investigación fue desarrollada en colaboración con la Universidad Francisco Marroquín y el Museo Popol Vuh, de Guatemala, a partir del análisis de un molar con una incrustación de jade, una característica poco común en los registros arqueológicos. A diferencia de las incrustaciones previamente documentadas, ubicadas en dientes visibles y asociadas con símbolos de identidad o estatus social, esta se encontraba en una pieza posterior, lo que despertó el interés del equipo multidisciplinario.

Los investigadores de la Facultad de Odontología de la UADY, Marco Antonio Ramírez Salomón y Elma Vega Lizama, junto con el antropólogo Andrea Cuccina, realizaron estudios mediante tomografía computarizada de alta resolución, análisis microscópicos y técnicas especializadas en endodoncia. Los resultados revelaron que el tejido del diente reaccionó alrededor de la incrustación, lo que indica que el procedimiento fue efectuado cuando la persona aún estaba con vida y que la pieza continuó funcionando después de la intervención.

Además, el análisis permitió identificar el material utilizado para fijar la piedra de jade, lo que demuestra un avanzado conocimiento técnico por parte de los antiguos mayas. Para los especialistas, este hallazgo constituye una evidencia inédita de una posible intervención terapéutica en un molar y fortalece la idea de que esta civilización desarrolló prácticas médicas y odontológicas mucho más sofisticadas de lo que se pensaba.

Aunque la pieza fue localizada en Guatemala, el proyecto tiene su origen en las investigaciones que la UADY ha impulsado durante años sobre odontología prehispánica, consolidando una línea de estudio que continúa aportando nuevos conocimientos sobre la ciencia y la tecnología desarrolladas por la cultura maya.

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