La lora “Burbuja”, que sufrió graves quemaduras tras un caso de maltrato, se encuentra fuera de peligro. Se informó que su recuperación avanza favorablemente gracias a los cuidados especializados

La lora conocida como “Burbuja”, que recientemente fue víctima de un grave caso de maltrato animal en Yucatán, se encuentra fuera de peligro y presenta una evolución favorable, informó el equipo de Proyecto Santa María, organización dedicada al rescate y rehabilitación de aves silvestres.

Luego de permanecer en estado delicado por las severas quemaduras que sufrió por atole hirviendo en Izamal, Yucatán, “Burbuja”, una lorita frente blanca.

Lamentablemente, el pequeño ejemplar fue adquirido de manera ilegal para ser mantenido como mascota. En su nuevo hogar, sufrió severas lesiones cuando le suministraron atole de harina de maíz a alta temperatura, lo que le provocó una lesión en el buche. Ante la gravedad del caso, la organización ambientalista tomó bajo su resguardo a la ave.

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Su evolución ha sido positiva

Aunque aún permanece bajo observación médica, los especialistas señalaron que ya superó la etapa de mayor riesgo, gracias a un tratamiento intensivo que permitió salvarle la vida. De igual forma, ya fue integrada a un grupo de loros que se encuentran en proceso de rehabilitación para su posterior reincorporación.

Mitos dañinos y la ley

Tras lo ocurrido, la organización aprovechó para crear para crear conciencia sobre un mito que aún persiste en algunas comunidades. Señalaron que alimentar a los polluelos con atole hirviendo no favorece el desarrollo del habla, ya que estas aves únicamente reproducen sonidos. Además, advirtieron que esta práctica puede provocar lesiones graves y constituye maltrato animal.

Compromiso como comunidad

Con todo lo mencionado anteriormente, la historia de “Burbuja” recuerda que los animales son seres vivos capaces de sentir dolor y sufrimiento. Un acto de crueldad puede cambiar su vida para siempre, pero también demuestra que la solidaridad, el trabajo de especialistas y la denuncia ciudadana pueden marcar la diferencia.

Promover el respeto hacia la fauna y actuar ante cualquier caso de maltrato es una responsabilidad compartida que contribuye a construir una sociedad más consciente, empática y comprometida con el bienestar animal.

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