Lo que prometía ser una celebración para la música independiente terminó en una pesadilla para cientos de asistentes: el Festival Bandemia fue suspendido tras una jornada marcada por sobrecupo, desorganización y agresiones por parte del personal de seguridad
La primera edición del Festival Bandemia, que prometía ser un hito para la escena musical alternativa, fue suspendida este fin de semana tras una serie de incidentes relacionados con el control del acceso al recinto, lo que desencadenó desorganización, violencia y múltiples reclamos de asistentes.
El evento, que se llevó a cabo en la Sala Urbana, en Naucalpan, contaba con un cartel atractivo que incluía a artistas como Macario Martínez, Juan Cirerol y Belafonte Sensacional, entre otros. Los organizadores habían anunciado que se limitaría la venta de boletos a 2 mil 500 personas, a pesar de que el lugar tiene una capacidad para 3 mil 500 asistentes.
Desde las 11:00 de la mañana comenzaron los accesos al recinto y, en un inicio, el ambiente parecía controlado. Las redes sociales del festival compartían videos en tiempo real y resaltaban el entusiasmo del público. Sin embargo, hacia las 17:00 horas, comenzaron a surgir reportes de problemas en las vallas de seguridad y del comportamiento de algunos asistentes.
Te podría interesar: Indignación en Campeche por video ofensivo de influencer yucateca contratada por restaurante
El caos aumentó cuando, cerca de las 20:30 horas, la organización anunció que por recomendación de Protección Civil, se limitaría el acceso debido a una supuesta “venta irregular de boletos”. Esta decisión dejó fuera a numerosos asistentes que, con boleto en mano, no pudieron ingresar, provocando molestia generalizada.
La situación empeoró cuando, al intentar desalojar a quienes ya se encontraban dentro, miembros del staff y personal de seguridad del recinto recurrieron a medidas consideradas violentas. Algunos asistentes denunciaron que se rociaron extintores, se cerraron salidas y se impidió la evacuación segura del lugar.
“Cuando el caos estalló, la respuesta fue la represión; staff rociando extintores, cerrando puertas y conteniendo con violencia al público”, narró un asistente a través de redes sociales.
Personal de seguridad usó extintores para dispersar al público
En respuesta, Bandemia se deslindó de las agresiones, señalando que fue el venue quien decidió cerrar las puertas tras el ingreso de mil 700 personas, sin previo aviso y sin consultar a los organizadores. Además, negaron que se haya excedido la venta de boletos, contradiciendo una publicación anterior que admitía la sobreventa.
El festival ofreció el reembolso a quienes no lograron ingresar, pero esto no fue suficiente para calmar la indignación, que continúa creciendo en redes sociales junto a testimonios y videos que documentan el desorden vivido.
Lo que debía ser una celebración de la música emergente, terminó en una crisis de confianza tanto para el público como para la organización de Bandemia.
Síguenos en Google News




