Una tragedia ocurrió abuelito muere a manos de su hijo tras fatal golpiza en su tienda familiar en Molina de Segura
INTERNACIONAL.- El caso de un abuelito que muere a manos de su hijo tras fatal golpiza ha horrorizado a Molina de Segura, en Murcia. Felipe Hernández, de 65 años y dueño de la tienda Tejidos Hernández, falleció luego de recibir una brutal paliza propinada por su hijo mayor dentro del mismo establecimiento.
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La agresión, captada por cámaras de seguridad, ocurrió el pasado 19 de julio y desencadenó una investigación por homicidio tras una cadena de abusos familiares que permanecían impunes.
Según los medios de comunicación, Felipe Jr., de 35 años y con formación en Derecho y Administración de Empresas, ingresó junto con su hermana Rosario al negocio familiar y atacó a su padre sin mediar palabra. Las imágenes muestran cómo el agresor lanza puñetazos y patadas repetidas mientras su hermana observa sin intervenir, lo que ha sido calificado como omisión del deber de socorro.
Familiares han denunciado el caso como un episodio extremo de violencia silenciosa. Felipe había denunciado en múltiples ocasiones a sus hijos por agresiones, robos y amenazas, incluso había solicitado órdenes de alejamiento que le fueron negadas. En total, se registraron al menos ocho denuncias sin respuesta efectiva por parte de las autoridades.
El día del crimen, tras recibir la golpiza, el comerciante logró salir de su tienda para pedir auxilio: “Me han pegado mis hijos”, dijo mientras se desplomaba en la calle. A pesar de los esfuerzos de vecinos y servicios médicos, falleció poco después, y la autopsia determinará si la muerte fue causada por los golpes, un infarto o una combinación debido a su marcapasos y tratamiento con anticoagulantes.
La hermana del agresor, Rosario, fue acusada por omisión de auxilio, pues no auxilió a su padre en ningún momento, pese a ser médica. Felipe hijo fue detenido y está en prisión provisional. La familia del fallecido exige justicia y que las autoridades investiguen si hubo premeditación en este caso, pues las tensiones por conflictos patrimoniales y resentimientos familiares habrían escalado hasta el homicidio.
Para los allegados, este crimen refleja el fracaso del sistema judicial y social, que ignoró las señales de maltrato y odio durante años. “Felipe vivió con miedo y sin protección”, señalan familiares y personas cercanas.
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