Un presunto envenenamiento provocado por el uso intensivo de plaguicidas agrícolas acabó con 128 colmenas de abejas en Hopelchén, dejando pérdidas superiores a 384 mil pesos para productores locales
Afectación histórica en apiarios de Hopelchén
Un presunto caso de intoxicación por agroquímicos habría provocado la muerte de 128 colmenas pertenecientes a cinco apicultores de San Francisco Suc Tuc, comunidad ubicada entre Hopelchén y Campeche. La afectación, registrada en siete apiarios, deja pérdidas estimadas en 384 mil pesos, además de afectar la producción apícola de la temporada.
Productores reportan pérdidas en siete apiarios
Los productores afectados indicaron que llevan más de tres décadas dedicados a la apicultura en las cercanías de la colonia menonita Sierra Verde, siendo su principal fuente de sustento familiar.
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Señalan posible contaminación por agroquímicos
La mortandad de abejas se registró de forma escalonada entre junio y julio, dejando un saldo de 128 colmenas perdidas. Los apicultores denunciaron que los insectos comenzaron a desorientarse y debilitarse antes de morir, por lo que sospechan que fueron intoxicados por plaguicidas utilizados en campos agrícolas cercanos.
Impacto económico y llamadas de auxilio
Además de la pérdida de los enjambres y la miel que no se podrá cosechar, las familias afectadas enfrentan elevados gastos en insumos, transporte y suplementos vitamínicos para intentar salvar a las abejas sobrevivientes. Ante este panorama, los productores solicitan la intervención de las autoridades correspondientes para regular la fumigación agrícola en la zona y proteger la apicultura regional.
¿Por qué es importante la apicultura?
La apicultura desempeña un papel fundamental en la conservación de los ecosistemas, ya que las abejas son responsables de la polinización de una gran cantidad de plantas silvestres y cultivos agrícolas. Gracias a esta labor, se favorece la reproducción de diversas especies vegetales y se garantiza la producción de alimentos como frutas, verduras, semillas y oleaginosas.
Además de su función ambiental, esta actividad representa una fuente de ingresos para miles de familias en Campeche y en la Península de Yucatán, una de las regiones con mayor producción de miel en México.




