Un nuevo desgajamiento a la altura del kilómetro 77 encendió las alertas en el tramo Sabancuy-Isla Aguada. Evalúan un proyecto de ingeniería para frenar el impacto del oleaje
Buscan frenar la erosión en la carretera Sabancuy-Isla Aguada ganándole terreno al mar
El acelerado deterioro de la Carretera Federal 180, en el tramo que conecta a Sabancuy con Isla Aguada, ha obligado a las autoridades a evaluar soluciones de fondo. Entre los proyectos en análisis destaca una propuesta para ganarle terreno al mar utilizando bloques de piedra de gran tamaño, una medida desesperada pero necesaria para minimizar el devastador impacto del oleaje.
La urgencia de estas acciones aumentó tras registrarse un nuevo deslave a en esta importante vía costera. Este incidente representa el segundo colapso de tierra en lo que va del año debido a la fuerza de la marea. Ya en abril pasado, el gobierno estatal coordinó el envío de camiones cargados con piedras para rellenar de manera emergente las zonas afectadas y contener provisionalmente el avance del agua.
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El peso vehicular complica el panorama
Además del embate de la naturaleza, el constante tránsito de vehículos pesados y automóviles particulares agrava la situación. Las vibraciones continuas aceleran el desprendimiento gradual del asfalto y la base de tierra, comprometiendo los acotamientos.
Buscan una solución a largo plazo
Habitantes y representantes del sector productivo han manifestado la importancia de encontrar una solución permanente, ya que la carretera Sabancuy–Isla Aguada es utilizada diariamente por cientos de automovilistas y desempeña un papel fundamental para el desarrollo económico de la región.
Especialistas coinciden en que cualquier intervención deberá combinar infraestructura resistente con estrategias de protección ambiental para reducir los efectos de la erosión sin comprometer el equilibrio de la costa.




